En su primera entrevista luego de 8 meses en el cargo, la subsecretaria de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) habla de la importancia del diálogo para construir grandes mayorías. Y sobre la nueva generación hoy en el Gobierno, afirma: “Es muy distinto ser observador y teorizar, a cuando te enfrentas a los problemas concretos y tienes que resolverlos”. Por Lenka Carvallo Giadrosic para La Segunda. Fotos: Jonathan Oyarzún/Aton.

Entrevista publicada el 23 de noviembre de 2022.
Macarena Lobos habla rápido y va de un tema a otro, tal como la amplia agenda legislativa que hoy debe tramitar como interlocutora del Gobierno ante el Congreso. De hecho, al momento de esta publicación, la subsecretaria General de la
Presidencia se encuentra en Valparaíso en los trámites finales para la aprobación de la Ley de Presupuesto 2023 en la sala del Senado.
Reconocida negociadora —dicen que es la subsecretaria mejor evaluada por la derecha junto a Manuel Monsalve— las redes de de esta abogada de la Universidad de Chile, con un doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, comenzaron a tejerse en la era de la Concertación. De perfil independiente, aunque cercana a la DC, partió como asesora en materias laborales y previsionales del Ministerio del Trabajo desde comienzos del gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle y continuó hasta el final del gobierno de Ricardo Lagos.
En Bachelet I fue asesora jurídica de la Dirección de Presupuesto. Cuando la expresidenta retornó en 2014, Lobos fue coordinadora legislativa del Ministerio de Hacienda y, luego, subsecretaria de esa cartera, desde donde participó en las conversaciones para la (fallida) reforma previsional originada de la Comisión Marcel.
En el segundo gobierno de Sebastián Piñera estuvo en la Comisión de Gasto Público del Ministerio de Hacienda, convocada por Felipe Larraín. Mismos tiempos en que fue asesora externa del Consejo Resolutivo de Asignaciones Parlamentarias del Congreso Nacional.
En el 2021 fue candidata a constituyente (independiente por el distrito 10 en la lista de Independientes No Neutrales) e integró el comando de la candidata DC, Yasna Provoste. Hacia la segunda vuelta, trabajó en la convergencia programática con el comando de Apruebo Dignidad en temas fiscales, tributarios y previsionales.
“He estado en todos los lados, siempre con un pie en los temas públicos y en el Estado, lo que es una riqueza. No me imagino haciendo otra cosa”, asegura la subsecretaria, quien ahora también es profesora de la Escuela de Gobierno de la UC en políticas públicas.
La abogada, en su primera entrevista., dice que “necesitamos mayorías amplias en las que todos se sientan parte; sólo así podremos darles perdurabilidad a los avances”.
«Con Ana Lya Uriarte hay claramente una sintonía distinta, partiendo con que ambas somos mujeres, abogadas y con biografías políticas similares. Con un ingeniero como el ministro Jackson la visión era diferente»
—¿Cómo ha sido entrar a La Moneda a trabajar con una generación tan distinta a la Concertación y la Nueva Mayoría?
—Un aprendizaje de lado y lado. Ellos han tenido una carrera meteórica en la construcción del Frente Amplio y nosotros tenemos mucho que aprender de ahí. Además valoro su capacidad de incorporar a su Gobierno a personas como yo, que no tengo el ADN ni pertenezco a ese mundo, por mi experiencia y trayectoria, más allá de las coincidencias generacionales o de afiliación política.
—En los primeros seis meses trabajó con Giorgio Jackson, quien tenía una visión muy crítica de los gobiernos de la exConcertación. ¿Cómo fue esa experiencia?
—Nos conocíamos desde la época en que él era parlamentario, sin embargo con el que tenía más cercanía era con el entonces diputado Gabriel Boric. En la práctica desarrollamos una relación de confianza y pude colaborar muy lealmente para que el ministro pudiera desarrollar bien su labor, que efectivamente tuvo dficultades…
—Jackson era resistido por muchos en el Congreso.
—Pero hubo cosas que no eran ciertas, como la sequía legislativa, que fue un mito; basta ver los números para ver que avanzamos en una agenda legislativa importante.
—¿Otra cosa es con Ana Lya Uriarte?
—Hay claramente una sintonía distinta, partiendo con que ambas somos mujeres, abogadas y con biografías políticas similares. Con un ingeniero como el ministro Jackson la visión era diferente; teníamos discusiones interesantes, cada uno con su punto, pero nos complementábamos.
“No podemos repetir lo que pasó en la Convención Constitucional”, dice ahora Macarena Lobos sobre las lecciones que dejó la derrota del 4 de septiembre. Y por lo mismo, advierte: “No podemos contentarnos con aprobar proyectos con un voto de diferencia. Necesitamos mayo- rías amplias en las que todos se sientan parte; sólo así podremos darles perdurabilidad a los avances”.
—¿Cómo se logra eso? La derecha ha demostrado su poder de veto después de la aplanadora del Rechazo.
—Sí, eso se ha manifestado. Pero en este sector tienen que estar muy cons- cientes de que no se pueden repetir los mismos errores que dejó el plebiscito de entrada. Las mayorías circunstanciales no pueden llevarnos a obviar la diversidad y las distintas visiones que existen. Esta no puede ser una política pendular.
—Sin embargo, ver a Francisco Chahuán entrando con una guitarra a La Moneda cuando iba a hablar del acuerdo transversal de seguridad, da para pensar otra cosa.
—Cuando hablamos de seguridad, pensiones o el costo de la vida, hay familias que están sufriendo y padeciendo necesidades. No se puede frivolizar temas tan sensibles. Hay que ser sobrios en el debate y no usarlo mediáticamente para sacar un pequeño punto.

—Como representante de la exNueva Mayoría, ¿qué le pasa cuando se repite tanto esta idea de que otra cosa es con guitarra?
—Conozco las complejidades de diseñar e implementar políticas públicas y, efectivamente, no basta con tener los conocimientos; se necesita experiencia. Es muy distinto ser observador y teorizar, a cuando te enfrentas a los problemas concretos y tienes que resolverlos. Como en todo, es un aprendizaje y eso vale para cualquier Gobierno.
—¿Ese ha sido el aporte del Socialismo Democrático en el Gobierno?
—Independiente del partido o coalición, siempre es valioso que personas con experiencia política y de Gobierno puedan contribuir en estas tareas.
—Ahora que la derecha pareciera tener el sartén por el mango, ¿no le preocupa que las reformas salgan bien distintas a cómo entraron?
—Hay que ser bien realistas: ningún proyecto sale igual a cómo entra al Congreso.
—Se lo pregunto especialmente por la reforma de pensiones, donde las AFP han desplegado una fuerte ofensiva comunicacional.
—Es un hecho objetivo y público que desde hace bastante tiempo hay avisos reiterados en los diarios, la televisión, columnas de opinión, etc., defendiendo el actual sistema. La separación de la industria se discutirá en el Parlamento y ahí todos tendrán espacio para expresar sus puntos de vista. Lo que pido es que la discusión sea sobre hechos concretos, con información fidedigna, transparente y sin tergiversar. Porque hay eslóganes que no se corresponden con la verdad y que mu- chas veces se instalan a través de las redes sociales. Son campañas de desinforma- ción que no le hacen bien ni a la política ni a la confianza ciudadana que ya está muy minada.
—¿A qué campañas de desinformación se refiere concretamente?
—Me llama la atención que el foco no esté puesto en los aspectos centrales del proyecto sino que en debates mucho más accesorios, como la heredabilidad de los fondos. Creer por ejemplo que todas las pensiones se heredan, de que te quieren quitar tus fondos, de que con mi plata no, que los fondos son míos, etc., se deben a una estrategia comunicacional súper fuerte.
“Un sistema de seguridad social tiene que construirse sobre la base del ahorro, a través de un sistema mixto dentro del pilar contributivo. Sólo así podremos mejorar ahora las pensiones de nuestros jubilados y no en los próximos 40 años. Sin embargo, la derecha ha puesto todo su foco en la PGU (aumentarla a 250 mil pesos a partir de enero) a través de indicaciones inadmisibles en la Ley de Presupuesto”.
—Las encuestas muestran que las personas prefieren que 6% de cotización adicional vaya a su cotización particular y no a un fondo solidario.
—Muchas de estas encuestas son hechas por las propias AFP y las preguntas están redactadas sin la objetividad necesaria para poder llegar a esas conclusiones. Hay harto de ideología en esto del 6%, pero cuando se hace pedagogía y le explicas a la gente que pueden mejorar su pensión de manera inmediata y no dentro de 40 años, la percepción cambia bastante. De hecho el Presidente mejoró en su evaluación luego del despliegue de ministerios y subsecretarías, así que no vamos a aflojar.
—“La tercera es la vencida”, dijo el Presidente Gabriel Boric, sin embargo, en la anterior ocasión a usted le tocó dialogar directamente con los diputados Giorgio Jackson, Camila Vallejo y el propio Boric, tenaces detractores del proyecto. ¿Cómo fue esa experiencia?
—Recuerdo muy bien esa votación (ríe). Estábamos en posiciones distintas… El proyecto se perdió en general porque la derecha no dio su respaldo y algunos de los representantes oficialistas no estuvieron en la sala o se abstuvieron. (Boric, Jackson y Vallejo) no estuvieron a favor.
—Lo que son las vueltas de la vida.
—Así es. Cada uno juega un rol en su minuto. Ellos no eran parte del Gobierno y en ese momento sentían que el proyecto no satisfacía sus aspiraciones. Pero cuando se está en este lado hay que ver las cosas de forma transversal y sistémica y pensar en las incidencias e implicancias de las distintas posturas. Soy una acérrima defensora de la iniciativa exclusiva del Presidente de la República (en materias de gasto), por los impactos financieros que esto tiene (en el erario público). Entonces, claro, cada parlamentario trabaja según su distrito y sus electores, pero cuando se está en el Ejecutivo las cosas son muy diferentes. (Hoy) el mismo Presidente y sus ministros han reconocido que están habitando el cargo, lo que impone diferentes obligaciones y perspectivas.
—¿Cree que esta nueva fase constituyente pueda influir de algún modo en los proyectos de Gobierno?
—Aunque es una labor radicada en los partidos que lideran el expresidente del Senado (Álvaro Elizalde) y el actual presidente de la Cámara (Vlado Mirosevic), la ministra Uriarte ha sido una representante del Ejecutivo en esa instancia. Si bien es muy importante no abandonar este proceso, éste va en un carril paralelo a la agenda legislativa del Gobierno y no podemos poner en pausa las necesidades de la ciudadanía a la espera del proceso constituyente.
—Muy distinto a lo que pensaba el exministro Segpres, Giorgio Jackson.
—Creo que se magnificó su apreciación. Me consta que efectivamente existen trabas en la actual Constitución. Tengo muchos ejemplos y uno de los principales es cuando en el Congreso llegamos a un acuerdo para darle reales facultades al Sernac y que dejara de ser un servicio sin dientes. ¿Qué pasó? La asociación del comercio puso un “téngase presente” ante el TC y borraron de una plumada todos nuestros avances. Entonces claramente hay trabas efectivas que pueden obstaculizar algunas reformas.
Hace una pausa, toma un poco de su Coca Cola light, y afirma: “Llevaremos adelante nuestro programa, pero es importante que esas trabas que se han manifestado a lo largo de los gobiernos anteriores se superen para que efectivamente podamos construir un Estado social de derechos y abandonemos la lógica de Estado subsidiario”
—En cuanto al actual proceso constituyente, al parecer se estaría llegando a un acuerdo para que exista una comisión mixta, con expertos designados y personas electas por la ciudadanía. ¿Qué opina?
—Hasta que no vea ese acuerdo, no lo creo (ríe). Mi leit motiv es que mientras las cosas no estén listas, oleadas y sacramentadas, no existen. Pero efectivamente se ha avanzado y me parece importante incorporar la visión de expertos y expertas. La Constitución requiere de mandatos claros y para eso se necesita un conocimiento especializado para redactar un texto que sea debidamente aplicable. Ahora, una sola comisión experta no me parece que sea suficientemente representativa.