El exembajador en Venezuela cree que están las condiciones para crear una nueva alianza que incluya al PC, la DC y el FA. Sobre las candidaturas presidenciales agrega: “Necesitamos poner fin a las especulaciones, además porque los tiempos son estrechos”.
Por Lenka Carvallo Giadrosic para La Segunda.
03 Marzo 2025
Al momento de esta entrevista, Jaime Gazmuri se encuentra en Tunquén. “Ahora mismo estoy mirando el mar”, dice sobre el paisaje al otro lado de su pantalla. “Hace un año y medio que no tenía vacaciones, así que me tomé todo febrero para descansar”, sostiene en relación al mismo período en que fue embajador en Venezuela —cargo que asumió en agosto de 2023 y que culminó en el 31 de diciembre— tras una escalada de desencuentros y tensiones entre el régimen de Maduro y Chile.
—Febrero ha sido un mes bastante movido en lo político, tanto sobre el tema de Venezuela como sobre la candidatura de Michelle Bachelet. En su partido hay voces a favor y en contra. ¿Usted qué opina como socialista histórico?
—Estoy de acuerdo con lo que ha señalado la presidenta de mi partido, Paulina Vodanovic, de que para la segunda quincena de marzo, después de la elección de la directiva, se va a reunir con Michelle Bachelet y allí tendremos una definición. Pero personalmente creo que si ella está disponible, es sin duda la carta más sólida del oficialismo; su nivel de conocimiento en las encuestas es mayor que nadie, a lo que se suma una capacidad importante de unificar al conjunto de las fuerzas que están apoyando al gobierno del Presidente Boric. Fíjese que partimos con dos coaliciones y se hablaba de los famosos anillos concéntricos, pero con el tiempo se ha ido consolidando un nuevo conglomerado con propósitos comunes que es fundamental profundizar.
Gazmuri continúa: “La Concertación gobernó por cuatro periodos, la Nueva Mayoría, otro, sumado a esta alianza que hemos construido en torno al Presidente Gabriel Boric. En un siguiente proceso, la generación del Frente Amplio (FA) acumulará más experiencia, a diferencia del inicio, cuando no tenían ninguna. Ellos han dirigido ministerios muy significativos, con responsabilidades importantes a nivel de gobiernos regionales y municipales. Con esta capacidad acumulada estamos en condiciones de crear una nueva alianza mucho más fuerte, que vaya desde el PC a la DC, más actores nuevos, como el FA. Ahora necesitamos a alguien que dirija la orquesta y creo que la mejor para conducir este proceso es Michelle Bachelet. Aunque también hay otras excelentes candidatas, como Carolina Tohá. Pero al margen de las cartas que existen, creo que es muy importante construir una visión y un programa que nos una, algo que no teníamos al comienzo del gobierno del Presidente Boric”.
«Carolina Tohá, también tiene la experiencia, la mirada, el carisma y todas las condiciones para conducir al país en un próximo período».
—Como escribió la expresidenta en su columna en el «El País»: “Primero ideas y después unidad”.
—Eso es fundamental y tenemos poco tiempo para desarrollar una visión común sobre qué país queremos construir, con un programa de gobierno donde señalemos cómo vamos a enfrentar los principales problemas que nos aquejan como sociedad, como la seguridad, que está en el primer lugar de las preocupaciones ciudadanas, o los servicios públicos, que todavía funcionan con muchos déficit, especialmente en salud y educación. También es crucial ver cómo recuperamos el crecimiento que perdimos en la última década, llegando a tasas mediocres, del 2% y 2,5% cuando nos va bien. Ha habido una disminución tremenda de la pobreza pero todavía tenemos un nivel de desigualdades que no son compatibles con un desarrollo sostenible y una convivencia pacífica y armoniosa.
“No está claro cuál será el cuadro electoral”
—¿Usted cree que Bachelet sea capaz de garantizar todo eso?
—Ella es una persona que podría encabezar ese proceso. Carolina Tohá, también tiene la experiencia, la mirada, el carisma y todas las condiciones para conducir al país en un próximo período.
—El senador José Miguel Insulza advirtió que esta espera es injusta para los otros candidatos y se cuadró con la ministra del Interior, tal como Ricardo Lagos Weber. El diputado Jaime Naranjo fue más poético y señaló que la expresidenta “es como una araucaria, porque no deja crecer las otras potenciales candidaturas, mientras no se defina”.
—Necesitamos poner fin a las especulaciones, además porque, insisto, los tiempos son estrechos. En la derecha, salvo Evelyn Matthei, no está claro cuál será el cuadro electoral para la presidencial y las parlamentarias. Entonces quedan muchas incertidumbres que deberán resolverse según las fechas definidas por el calendario electoral, partiendo por la inscripción de las primarias que es a fines de marzo, y habrá que definir cómo se van a constituir las alianzas para las parlamentarias y consejos regionales.
«Axel Kaiser dice que la idea de la igualdad es una enfermedad y que la justicia social una aberración (…) ni el mismo Jaime Guzmán llegó a tanto».
—¿Ve a Michelle Bachelet y a Carolina Tohá juntas en una primaria?
—Esa discusión está por hacerse y dependerá de lo que diga la Presidenta.
—En la derecha se discute la posibilidad de que Matthei vaya como candidata única, ¿qué le parece?
—Ellos tendrán que resolver sus problemas, lo que sí veo es que hay una profunda ruptura en la derecha, que está dividida entre dos proyectos distintos, uno que representa a la nueva ultraderecha, con las viejas ideas de ese sector, como el autoritarismo, el liberalismo extremo, que causaron mucho daño al mundo en el siglo XX. Imagínese que uno de estos señores, Axel Kaiser, dice que la idea de la igualdad es una enfermedad y que la justicia social una aberración. ¡Nos estamos enfrentando a ese tipo de cultura!. Ni la dictadura de Pinochet ni el mismo Jaime Guzmán llegaron a tanto.

“No es que me hayan acogido con honores en Venezuela”
—Hablando de dictaduras, ¿cómo describiría sus 18 meses como embajador en Venezuela?
—El Presidente Boric me puso en el cargo como una figura política conocida, con trayectoria, para elevar el nivel de las relaciones entre ambas naciones (luego de una ruptura diplomática que duró cinco años). No es que me hayan acogido con honores, pero al mes de instalado en Caracas el presidente Maduro me recibió en el Palacio de Miraflores. Además, mi llegada coincidió con los 50 años del golpe de Estado en Chile, por lo que hubo varios homenajes a Salvador Allende —tanto de ellos como nuestros—, a quien Maduro y su gente admiran profundamente.
Al principio, cuenta Gazmuri, la relación era cordial. “Pero los emplazamientos y críticas del Presidente Boric, que fueron muchas, sobre las violaciones a los DD.HH. o por las transgresiones al acuerdo para una elección presidencial competitiva, enfurecían profundamente al régimen, sobre todo al provenir de un presidente de izquierda. Quien más se irritaba era Diosdado Cabello, que siempre tuvo una actitud muy insolente y procaz con el Presidente Boric. Al comienzo él solo era un parlamentario, no era parte del Gobierno, así que no lo tomamos en cuenta, a diferencia de hoy en que sí representa formalmente la opinión del gobierno (como ministro del Interior). Y diría que la tensión pasó al máximo con el secuestro del teniente Ronald Ojeda en Santiago, donde ellos negaron toda participación y les indignaba que el Presidente Boric no lo descartara y así me lo hicieron saber muchas veces, personalmente”.
La escalada llegó a su máxima tensión el 28 de julio de 2024, para las elecciones presidenciales de Venezuela, cuando desde los Emiratos Árabes el Presidente Gabriel Boric advirtió que no reconocería el triunfo de Maduro hasta que se mostraran las actas electorales. “Esto hizo que la reacción fuera muy rápida y violenta: al día siguiente conminaron al personal diplomático a abandonar el país; en 72 horas tuvimos que hacer una operación muy compleja y engorrosa para evacuar desde Caracas a 16 personas, entre funcionarios, diplomáticos y sus familias. La última decisión unilateral fue el 31 de diciembre, cuando pidieron que dejaran de funcionar los consulados de Caracas y Puerto Ordaz, que habíamos logrado mantener con bastante normalidad, ya que desde el punto de vista técnico había una suspensión y no una ruptura de relaciones. Esto ha sido un daño adicional a la comunidad chilena que vive en ese país, que no son pocos, y a los miles de ciudadanos venezolanos que solicitan servicios consulares chilenos por la relación que tienen con sus familias en Chile”.
«Ya está bastante establecido que los ejecutores (del crimen de Ronald Ojeda) fueron el Tren de Aragua y comparto la impresión de que hay un propósito político».
—Luego el fiscal Héctor Barros afirmó que tenía pruebas en su investigación para afirmar que el asesinato de Ronald Ojeda tuvo un móvil político, digitado desde el régimen de Maduro, posiblemente por Diosdado Cabello y ejecutado por una facción del Tren de Aragua. ¿Qué le parece?
—En esta materia prefiero no opinar.
—¿Pero le hace sentido?
—Quiero ser muy serio y estoy esperando que se cierre la investigación porque pueden venir más datos y eso no ha ocurrido aún.
—Aunque se ha pronunciado el mismo Fiscal Nacional, Ángel Valencia.
—Eso me extraña. No veo por qué tiene que opinar sobre un proceso que está en curso. Se están produciendo situaciones que son bastante anómalas y no me refiero sólo a este caso. Hay demasiadas filtraciones y fiscales que hacen declaraciones a la prensa.
—Aunque el asesinato contra Ojeda podría compararse con operaciones de terrorismo internacional, como el atentado de Orlando Letelier en Washington o el de Carlos Prats en Buenos Aires… El Gobierno, a través del Ministerio de Justicia, ya anunció que recurrirán a la Corte Internacional de Justicia.
—Este es un crimen muy grave e inaceptable para el Gobierno chileno, por lo que es de interés nacional que se investigue acuciosamente y con la máxima celeridad. Se ha avanzado bastante, con un excelente trabajo de la fiscalía y la PDI, en coordinación con autoridades de otros países. En ese sentido, ya está bastante establecido que los ejecutores fueron el Tren de Aragua y comparto la impresión de que hay un propósito político, toda vez que se descartan los móviles que normalmente llevan a secuestros y asesinatos de este tipo. Cuando fue lo de Ojeda me hice cargo de que era un tema muy complicado que afectaba la soberanía nacional; me imaginaba que sería muy difícil seguirles la pista y ahora parece que la investigación está a punto de culminar. En ese sentido, el trabajo de la policía chilena ha sido muy eficaz en el combate contra el crimen organizado y me sorprende que esto no tenga la valoración en la ciudadanía que merece. La desinformación es total. Hay una campaña tóxica que no está contaminando a todos a través de los medios de comunicación.

